El reverso de una historia

Imagina cómo hubiera sido todo si se hubieran conocido frente a un café en vez de un vodka tónica. Fantasea con que se habrían hecho amigos. Igual que esa vez, él la habría invitado a su casa a ver sus discos y quizás ella le habría leído un pasaje de su libro favorito que estaba en el librero de él. Habrían compartido frustraciones con una copa de vino y habrían terminado riéndose a carcajadas. Se habrían rozado con el codo sin saber que eso significaba algo.

Habrían pasado largas temporadas sin verse hasta que ella agarraba el teléfono sin necesitar una razón. Un día, después de muchos años, él le habría contado que se había enamorado ahora sí y ella se habría burlado de su forma de enamorarse,  le habría recordado todas las veces que eso había sucedido antes. Más tarde recibía un correo de la inauguración de su nuevo departamento con ella y se sorprendía o un poco, se alegraba otro, desconfiaba otro más. Quizás recién entonces se preguntaba por qué nunca lo besó. Se habría sentado en su mesa y calificado mentalmente a su mujer, que le habría parecido un poco excéntrica, pero interesante igual, muy para él. Se encontrarían de cuando en cuando en el mismo café y hablarían de cosas que no les importan, sentirían nostalgia de la cercanía que se les había escapado sin saber cómo.

Hasta que él la llamaba un día para contarle la pelea  y ella lo consolaba de la manera más banal posible, se emborrachaban un poco y resultaba que la despechada era ella.  Entonces pensaría que quizás hubo un día en que podría haberse enamorado de él, pero ese día había pasado hacía muchos años. En cambio, lo querría despacio y levemente, de lejos y por partes. Pero la historia fue al revés.

1 octubre, 2011 at 12:28 am 1 comentario

Ser

Esta son las microscópica cosas
que se montan unas sobre otras
granitos de arena a merced del viento

Somos ni más ni menos que eso
que se asoma por la ventana
cuando te miras las uñas

el último pensamiento al acostarse
la idea que se te cuela en los sueños
lo sueños que te dan ideas

no es más que este gesto
una mueca tan leve
como la sombra que pasa por tu cara

esto
es

23 octubre, 2010 at 6:19 pm Deja un comentario

Para empezar

En el silencio
del roce, del intercambio calórico
de la meticulosa conspiración
de dejarte circundar por pensamientos

un ritual que se inventa
a medida que pones
la mano en el picaporte
cada vez un poco más igual
que la vez anterior

hablar de todo
pero evitar algo
y así no decir nada
circular tópicos que de tanto girar
comienzan a erosionarnos

Hasta que un día
te estalla una carcajada en plena cara
y sin querer se te escapa
por la comisura del labio
algo así como una mano en el pelo
o un elogio a la cintura
algo que inaugura
el fin de la inocuidad

Este poema fue publicado en el libro “50 maneras de ser tu amante”, al que me invitó a participar mi amigo Rafa, cuyo poema (que me encanta) también aparece. Lindo proyecto.

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21 septiembre, 2010 at 1:46 am Deja un comentario

Se acabó

¿Qué pasó con el amor? Ayer teníamos tanto

Lo hemos devorado todo, Ana. Teníamos hambre

25 julio, 2010 at 8:39 pm Deja un comentario

Bis

Todos los muertos
tendrían que caber en un cigarro de media noche
pero se rebalsan cuando la noche se acaba

y tú y tú
de cuando éramos juguetes

el tiempo me hace a un lado
y recorro tinieblas por venir
como si no fuera suficiente
el sueño persistente

me enjabono tu nombre indeleble
que se avecina hueco
el hueco se instala y vamos por el otra vez

la otra vez
dando botes
como el eco de esta habitación sin cortinas
las palabras siguen bordándome signos
no las detengo
no las contengo
no basta nada
otra vez nada
y así la historia de ida en ida

estas palabras ruedan sin que venga a cuento
acariciando la infamia de canciones antiguas

6 abril, 2009 at 2:53 am 1 comentario

Gaviotas del Mapocho

Mi primera incursión, para bien o para mal, en el lenguaje audiovisual. Una contextualización del nombre del blog también.

4 noviembre, 2008 at 9:29 pm Deja un comentario

Carta de amor

Para convocarte te evoco
desde el fondo de mi cabeza
requiero que te incorpores
a las baldosas de mi casa
que manifiestes tu figura distante
a través de estas palabras

tu presencia es
el peso de las noches en mi cuerpo
los sueños que realizan en el presente
días pasados y futuros
pura imagen, símbolo y significante

porque no hay nada entre mis dedos
más que letras encadenadas a sí mismas
no hay nada en mis sábanas
más que el volumen vacío de tu ausencia

mi cuerpo iluso
se sienta a descansar
en el aire

16 septiembre, 2008 at 2:41 am 1 comentario

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