Una película para no irse a la cama

20 enero, 2006 at 2:27 am Deja un comentario

En la Cama

Fotografía cortesía de La Fuga

Fui a ver En la Cama porque un par de amigos me la recomendaron. Aún no sé si es o no una buena película. Es más que nada una colección de anécdotas, de temas que se pueden tocar en una cama (o en otras partes) entre desconocidos. La forma en que se suceden estos temas en la película es un poco forzado, y las actuaciones no ayudan. Si bien hay una historia, una trama, es más bien una excusa para decir todo aquello con lo que el público puede identificarse. Yo creo que por eso a mucha gente le ha gustado esta película, porque puede verse reflejado en el desnudamiento compulsivo de oscuros secretos frente a un desconocido. En esto, quienes escriben blogs personales son (somos) expertos.

Creo que una película que es capaz de hacernos empatizar, vale la pena, reconocerse allí donde hay dos actores que nisiquiera lo hacen muy bien (es difícil dejar de ver a Blanca Lewin y a Gonzalo Valenzuela, de hecho al principio me puse a pensar cómo sería acostarse con Gonzalo Valenzuela). Reconocerse desde afuera puede ser un ejercicio interesante, encontrarse a sí misma en lugares comunes que se revelan como tales al ser puestos como una serie de clichés. Tal vez eso es lo más interesante de la película, el develamiento de lo cliché que puede llegar a ser la vida de uno, lo cual también puede ser triste.

Lo otro es que pensé que esta podía ser una buena película de cita y no lo es. La artificialidad de contarse mutuamente la vida, queda al descubierto, y muchas veces aquellos diálogos tan conocidos suenan ridículos al verlos en la pantalla, después de lo cual quedan pocas ganas de revelar secretos íntimos frente al acompañante y la complicidad amenaza con ser sólo un juego de espejos.

Con respecto a la fotografía, puedo decir que a ratos es interesante y a ratos agotadora, tanto por la cámara que se mueve constantemente como por el montaje, sobretodo del principio, que la lleva a una a saltos entre las escenas.

La crítica ha tratado bastante bien a esta película, probablemente por la calidad de estudio antropológico que tiene esta forma de relacionarse entre extraños, de relacionarse sin que hayan lazos reales de por medio, como dijo un amigo, pura transferencia. En este sentido tendría que concordar con Ana Josefa Silva (sólo por esta vez) cuando dice que la película es “una sucesión de conversaciones que ya se quisiera un psicoanalista en su consulta” (enlacama.cl). En esta ocasión me abstendré de comentar acerca de la calidad de Matías Bize como director, ya que sólo he visto esta película de él. Lo único que puedo decir es que me merece cierto respeto el que el tipo haya nacido el mismo año que yo y ya lleve cuatro películas dirigidas.

Si quieren leer otra crítica, la de CivilCinema me gustó.

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1..2..3 probando Soliloquio

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