La Sagrada Familia fotografiada por Tunick

22 abril, 2006 at 2:21 am 4 comentarios

Hablar acerca de La Sagrada Familia está de moda, que si es buena, que si es mala, que si es el giro que el cine chileno necesitaba, etc. A mí la Sagrada Familia me gustó, pero poco. Lo que más me gustó fueron los personajes, me pareció que estaban muy bien hechos, que eran absolutamente creíbles, además, me pareció que el padre y el personaje de Patricia López (Sofía) eran notables en su complejidad discursivo/comportamental (invento conceptos como ese sólo para parecer crítica de cine), lo que en general se ve poco en las películas.

Lo que no me gustó fue la historia, para empezar, que me pareció que no se resolvía, que no cerraba, lo cual para muchos no tiene nada de malo, y hay otros que estarán en desacuerdo conmigo, pero el guión se cae en algún punto y no se para más. Lo otro es que nunca pude entender cuál era el sentido de los personajes de Juan Pablo Miranda y Mauricio Diocares, que me pareció que no tenían nada que ver con nada (no daré más detalles respecto al guión para quienes no la han visto) . El asunto de la cámara en mano, tipo testimonial, debo confesar que me tiene aburrida. En las tres primeras películas dogma me pareció bien, pero a estas alturas pocas veces encuentro que se justifica, me cuesta entender por qué alguien quiere darle ese ritmo a su película.

Hay otra cosa que me molestó de esta película y me doy cuenta recién ahora, una semana después de verla: que sea chilena, procedo a explicarme. En general me abstengo de leer críticas de películas antes de verlas porque prefiero ser sorprendida a ir al cine con una idea preconcebida, así es que fue sólo después de verla que empecé a leer comentarios hecho al respecto. En La Fuga, Omar Zúñiga dice “Probablemente en ello –en ese juicio- radique la principal fortaleza cinematográfica de ‘La Sagrada Familia’: la posesión de un discurso coherente y opinante, crítico ante la hipocresía de ciertas manifestaciones de moral conservadora(…)”, ahí me di cuenta de que eso es exactamente lo que me molestó, que la mayor gracia sea eso del discurso crítico y opinante, porque sentí que eso era todo, que lo demás era accesorio.Tuve la sensación de que Campos intentaba decirme todo el tiempo “mira, que cuático, que heavy”, y a mí eso me carga, que se note esa intención, es como que se vea el micrófono en el cuadro. Tal vez eso no me habría pasado si la película no fuera chilena, sino fuera porque en este país siempre sale alguien a denunciar lo obvio, que el doble estándar, que el cartuchismo, etc., como si decir esas cosas fuera algo más que un lugar común. Si quiero sorprenderme con el doble estándar de la familia chilena, veo Pasiones, no necesito ir a ver una película “polémica”.

Mi conclusión respecto a todo esto, es que el día que dejemos de decir cosas como que “el cine chileno es pésimo”, o “hay que ver cine chileno”, tal vez podamos ir al cine a ver una película, mejor o peor, más o menos interesante, más o menos divertida, donde la categoría de chilena sea más un dato de la causa que un parámetro para juzgarla.

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Entry filed under: Comentarios estéticos.

Azúcar A ciegas

4 comentarios Add your own

  • 1. PIP  |  22 abril, 2006 en 3:12 am

    Cha… cada dia me sorprende más, y de buena manera

    Responder
  • 2. okol  |  22 abril, 2006 en 2:15 pm

    La verdad es que hay demasiada publicidad exagerada (hype) en ese asunto de La Sagrada Familia. Me gusta mucho la técnica de filmación, las actuaciones y la improvisación, pero el discurso no es nada nuevo. Todd Solondz hacía lo mismo hace 5-8 años atrás en cine. Donoso en los 60’s hacía lo mismo pero en literatura. El problema es que en Chile le han dado mucha importancia al discurso, ya que en este país es más sensible en esas cosas: a lo grotesco, a lo sensacionalista. Pocos toman en cuenta el aspecto técnico que es superior. Pienso que no tiene nada que envidiar a Lars von Trier.
    Del cine chileno, quizás es una etiqueta, pero creo que es una manera de apoyar las expresiones locales versus el exceso de cine de Hollywood que abunda en las salas multiplex. ¿Bajos instintos 2 versus La Sagrada Familia? No hay donde perderse.
    ¿viste Play? Esa película es muy buena. mejor que otras.
    y una anterior, Sábado de Bize, es fenómenal.
    Saludos

    Responder
  • 3. Caminante  |  23 abril, 2006 en 8:54 pm

    Lo importante del cine chileno, no es el hecho de que sea chileno, mucha gente se confunde en este punto e identifica el adjetivo con el nacionalismo y el localismo, que puede servir de excusa para tolerar una calidad inferior de la obra “en cuanto tal”.

    Al contrario, lo importante del cine chileno, es que es cine, en ese caso, el adjetivo “chileno”, pasa a ser un punto de partida, no de llegada.

    Responder
  • 4. petit mort  |  11 junio, 2006 en 7:51 am

    Aaaaaahhh al fin alguien que esta de acuerdo conmigo, opino igual, y al final terminamos dandole publicidad gratis, noooo shao.

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