Archive for julio, 2006

Flores que no florecen

Flores Rotas

Flores Rotas es, en cierto modo, una película mínima. Diálogos breves y precisos, escenas cortadas milimétricamente, silencios imprescindibles. Es una de esas historias sin historia, una sucesión de hechos moderadamente inverosímiles que no necesariamente van a alguna parte, y por lo tanto, no necesariamente llegan a destino.

A Jim Jarmusch, el director, lo conocí con Dead Man (1995), donde Johnny Depp es un contador que inicia un viaje místico con un indescifrable indio. Luego vi El Camino del Samurai, filosofía guerrera oriental arriba de un edificio, con detalles como un español que construye un barco en una azotea. Con Flores Rotas continúa en la misma línea del lenguaje, sin embargo alcanza una simplicidad nueva.

Lo que más me gustó fue la precisión de los diálogos, el uso de los silencios y los gestos para contar ese cuento de cuando ocurrió algo que iba a moverte el piso, y sin embargo no cumplió su promesa. Cuando vi Hierro 3 también agradecí la economía de palabras. Esta forma de relato es todo lo contrario de esas películas donde todo el tiempo están explicándote de qué se trata todo, cuál es el punto y por qué. En Flores Rotas no necesariamente hay un punto, lo que no quiere decir que lo que sucede no tenga un sentido.

Las actuaciones, producto de todo lo anterior, son también notables. Actrices reconocibles (July Delpy, Frances Conroy, Jessica Lange, Sharon Stone) que sostienen la película a través de sus pequeños gestos y miradas. La cara de nada de Bill Murray (Don Johnston) es explotada aún más que en Perdidos en Tokio, llegando al límite de lo exasperante. El personaje de Winston (interpetado por el hasta entonces desconocido Jeffrey Wright), en cambio, es un ancla que permite al espectador salirse a ratos de la laconicidad del protagonista, resultando un buen contraste en su excesividad.

La música es notable, el tema central (There is an End) me quedó dando vueltas, y la música de Road Movie, de travesía inútil y ligeramente descabellada, se ríe todo el tiempo de la circularidad, tanto de la película como de la vida del personaje, que transita por una carretera siempre distinta, que aún así es siempre la misma. Además, el disco permite que Winston esté siempre presente, aunque no aparezca en escena.

Por último, están los guiños en rosa, las pistas que no lo son, y las situaciones ridículas que logran aparecer como verosímiles en el contexto de esa historia. La historia de alguien que va a buscar algo que ya no está ahí, que cuando mira hacia atrás se encuentra con que las palomas se han comido todas las migas, y que no hay más respuestas que las que inventamos.

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26 julio, 2006 at 12:26 pm 2 comentarios

El innombrable

Él dijo “Pongámosle Bridget”. Ella entornó los ojos y dijo “No, pongámosle Amanda”. Aunque él ya sabía que su hija se llamaría Amanda, alcanzó a articular una queja desganada “Pero, ¿por qué? Si con mi apellido queda bien, Bridget Pope”, dijo mirando un letrero imaginario. “Pero nadie le dirá Brit-llet” dijo ella, pronunciando cada sonido, “todos le dirán Brillí, y eso es horrible”.

Esa fue la última discusión que ella ganó, porque al poco tiempo él dijo “Me voy”. A los gritos histéricos de ella, y el obstinado “lo siento” en sordina de él, no se le pueden llamar una discusión.

A veces Amanda dice que se llama Bridget. No, no Brillí, Brit-llet.

19 julio, 2006 at 1:04 pm Deja un comentario

Biografía femenina

Sobrellevar el destino de fea
acercarse a consumar un sueño
que queda guardado en el mar
azuzado por la promesa vana

Vertientes de ríos
que no dejan de engañarnos
Ser un espacio indiferente
Ser un deseo mezquino
Romperse manos y pies
condenada a ajarse la piel
como si el tiempo fuera una oportunidad
como si la verdad permaneciera escondida

Luego hacer como si nada
olvidarse de reír y de morir
guardar silencio
y llorar sin ganas
expulsar aire y no recuperarlo

Partir otra vez
creer otra vez
tejer un manto que se desteje
para abrigarse en esta noche

12 julio, 2006 at 11:57 am 3 comentarios

Andante

Te vi andar por la calle
de blanco y tarde
perdida en los azules y amarillos
(en los rojos no tanto)
Quise ahogar tu fijación cromática
darte vuelta los ojos
pero alcanzarte era imposible

Sabías hablar el idioma
del aire seco y quebradizo
aún así entendías muy poco
de lo que al resto le parece obvio

De pronto noté
que había en ti una luz negra
que paría sombras
y tú ni siquiera te dabas cuenta

Aplastando el cemento
te metiste la dureza al bolsillo
como quien se encuentra un botón
tiraste el hilito que salió dócil
así como sin enterarte

Supe entonces que destripabas
seres vivos y muertos
que ibas como espíritu
que no sabe
que remueve las vísceras
que deben ser removidas
que no vienes
que siempre vas

Diciembre 2005

5 julio, 2006 at 9:31 am 1 comentario


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