Archive for enero, 2007

Ojos

Mira la caracola
y ese gato sin cola

mira el sol al revés

mira esa cara de pingüino
y esos dientes de vampiro

mira la expresión de ese cerro
y la vida de ese perro

mira en este rincón
la ciudad desde el balcón

Es por eso
es por eso
que se extrañan los ojos

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31 enero, 2007 at 9:40 am 1 comentario

La muñeca

Me exaspera tu perdón aséptico
tu carita de niño dios bajando del autobús
con las manos en la espalda
la cabeza alta
la mirada baja

Me irrita profundamente
que me expliques,
tu “mira”,
tu “es que no”

Los labios apretados
el ojo de taladro
los gestos microscópicos
entre la gente

Lamento el malentendido
pero no soy la muñeca de feria
yo, astronáutica y delirante,
te aserrucho en dos.
Y no te vulevo a unir.

24 enero, 2007 at 7:59 pm 3 comentarios

El Nadador

Traspasar una ola
en la herida de espuma
avasallada por el grito de guerra
y luego soñar leones
entre médanos líquidos

Inventar un agujero fugaz
con el cuerpo mojado
a través de paredes instantáneas
que lo abrazan lascivas
con sus lenguas enredadas en sus lenguas

interminables brazos correosos
riéndose de esquemas asfixiados
diluyendo suspiros salados
hasta digerir la ficción de identidad

Hondura incólume
de batallas siempre ganadas
victoria de ritmos inescrutables
azares devorados sin vacilación
de ser más que único, indivisible.

17 enero, 2007 at 5:19 pm 1 comentario

Para mañana

Juego a espantarme
con el bombardeo de juguete
y me meto en el closet
en vez de salir a la ventana

Si sabemos que no hay dios
¿a quién habría que rezarle entonces?
grito en medio del campo
donde se soñaba un templo

Ya dejan de ladrar los perros
la procesión ha ahogado su prédica
me preguntan si estoy enferma
y el no suena a tal vez

Escucho el mar
le doy la espalda
para no abrir los ojos
debajo del agua

Pienso que soy ese
que habla en francés
ante oídos atónitos

Quisiera no saber
una sola sílaba
y ahogarme en el silencio

Voy a reconciliarme con el miedo
y a enemistarme con lo predicho
para huir del cielo

Mañana estaré
enredada en las hojas

10 enero, 2007 at 7:05 am 1 comentario

El que no

Andaba en rincones oscuros
ramas de hojas verdes
y quimeras hechas a medida

A menudo olvidaba su nombre
su ocupación y lugar de nacimiento
Quebraba las ventanas
de todos los mundos

Henchía el pecho como un salvaje
se ejercitaba en el arte
de no emprender viajes

Fue angosto su camino
con la mano cerrada en un gesto
del que ha olvidado la dirección

No volvió porque no se fue
No calló porque
nada tenía que decir

Fue cubriendo sus pies con tierra
esperó a que la hierba
creciera en sus zapatos
Después se olvidó
y ya nadie lloró por él

3 enero, 2007 at 6:02 am 2 comentarios


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