Archive for junio, 2007

La estrategia del gato

Un gato adopta a un humano muy lentamente, con mullidos pasos de gato, sigilosos y calculados. Primero se pasea por los techos de las casas vecinas, se acerca a una dando muchos rodeos, se sienta en la ventana y observa en silencio durante muchos días. El humano no notará su presencia, se quedará pensando en lo que no es o en lo que no está y no podrá verlo. Ahí se queda el gato, durmiendo en el techo de latón, esperando pacientemente a que su humano quiera rascarle detrás de la oreja. Un día, cansado de sus cavilaciones, ahogado por el espacio vacío de su departamento, saldrá a la ventana a mirar la noche tibia. Ahí estará el gato, acurrucado como siempre, el humano mirará a través de él y nuevamente no lo verá.

Pasarán aún más días, hasta que el humano se dé cuenta de que fuera de su ventana hay un gato. El gato no se moverá y lo dejará mirarlo sólo un instante, que será el tiempo que le dedicará esa vez. Pasará más tiempo y el humano se acostumbrará a verlo ahí, un día lo llamará, como se llama a los gatos, él a penas girará la cabeza hacia su voz. Los días siguientes lo intentará nuevamente, el gato lanzará un maullido breve sin inmutarse, hasta que un día vaya con pasos leves y despreocupados a encontrarse con el humano, pero aún entonces no lo dejará tocarle, sólo lo mirará a los ojos con la cabeza ladeada, el humano le sonreirá. Esa misma semana le dejará un platillo con comida, que el gato comerá en su ausencia y el humano mirará satisfecho a su regreso.

Así, un día, el humano invita al gato a vivir a su casa, y se enorgullece para sus adentros de haber encontrado tan grácil compañía, llegará a temer el día en que se vaya y lo dejará hacer cuanto quiera. Aún entonces el humano seguirá pensando que ha encontrado un gato, mientras su nuevo dueño se lame una pata y entrecierra los ojos, que es como se ríen los gatos.

20 junio, 2007 at 2:55 am 6 comentarios

No enviados

Leo tus mail, todos. Es más, cada día, donde quiera que haya internet, reviso mi correo a ver si hay algo nuevo, algo tuyo. Al principio me pareció ridículo que me escribieras así, pero ridículo chistoso por favor sigue, no ridículo patético por favor para. El primero no te lo contesté porque sé que es mejor hacer la vista gorda frente al ridículo ajeno. Sorprendentemente no desististe.

Entre el 8 y el 15, empecé a revisar mi correo cada vez que había internet a mi alcance. Entre el 10 y el 17 me di cuenta de que no quería que dejaran de llegar, que había algo de ahí que yo necesitaba, que tus palabras me seguían por la calle, que eras un tipo de acosador que nunca me habría imaginado que existía. Creo que fue en el 18 que me dijiste que te detendrías, que entendías lo descabellado que era escribirme sin recibir respuesta, que tu intención no era exasperarme. Yo quería responderte, de verdad, contarte todo esto, cómo a las 3 de la mañana volvía a revisar la carpeta con tu nombre, cómo se había convertido en mi pasatiempo favorito. Contarte que a veces pasaba por una vidriera y se me ocurría que ese gato que mueve la mano podría gustarte, que el nombre de ese libro te daría risa, o que el titular del diario te enfurecería tanto como a mí.

Leía y quería decir algo, pero la situación me parecía inverosímil aún cuando la tenía delante. Yo escribiéndote a ti, diciéndote sí, está bien que tengas tantas cosas que decirme aunque no tengas idea quién soy. Mi sentido del ridículo se mostró mucho más sólido que el tuyo. Aún llegó el 19 y el 20, pero entonces se detuvieron, pasó el tiempo y nunca nada con tu nombre en la bandeja de entrada. Me desesperé un poco, mi sentido de la aventura increpó a mi sentido del ridículo, lo llamó idiota por renunciar a algo agradable sólo porque no tenía sentido. Me quedé atónita, presa de mi propia indecisión. Puse reply, pero no pude escribir una sola palabra, hasta el hola fue sometido a un intenso debate, así es que finalmente sólo apreté send. Después llegó el 21 como si nada hubiera pasado.

Te leo, siempre.

13 junio, 2007 at 1:05 am 4 comentarios

Petitorio

Corre agitando los brazos
voceando una angustia
más grande que ella

Noches de cerveza y pan dulce
enredándose las piernas
esparciéndose el pelo
negro en lecho blanco

Alcanza el paso apresurado
pantalón gris amarrado al suelo
lo toma cual globo aerostático
y ruega

No me dejes palabras
pegadas en la piel
ni sonrisas
mucho menos canciones

no me conmuevas

6 junio, 2007 at 1:56 am 3 comentarios


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