Conversación con tu perro

8 noviembre, 2007 at 3:31 pm Deja un comentario

Semanas sin saber de ti, con un ridículo número inútil. Mi rumbo indeterminado se convirtió en tu casa. No estabas. Mejor, no tenía nada para decirte. Tu perro gimió al verme. Me quedé a conversar con él sentada en el umbral ¿Estás solo? le dije, él se sentó a mi lado. Yo también. Le expliqué la diferencia entre estar sola por voluntad y estarlo por obligación, él entendió perfecto. Puso la cabeza en mi regazo, no porque necesitara que le palmeara el lomo, sino porque lo necesitaba yo.

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Fe Patio

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