Olvido

29 febrero, 2008 at 7:13 pm Deja un comentario

Lo primero que despierta es el oído
lo que más amarra es el olfato
imaginan los ojos
lo que el tacto devora

El tacto se evapora
casi instantáneamente
y el olfato a penas amaga
huellas torpes

Los ojos se quedan mirando
aún cuando la imagen aterida
se ha despegado de todo
volviéndose acuosa e indistinguible

Los oídos, sin embargo,
se quedan atentos
a los acordes lejanos
ensayando la historia

que al repetirse
se entiende y se pierde
se transforma y desmigaja
vuelve a irse cada vez

hasta que el silencio
viene a completar la nada

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La vereda de enfrente Retrato de la bruma

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